OTRA MUESTRA DE SU EXPRESIVIDAD:
Como tantas veces he dicho Felipe desde el primer día, es un niño muy bueno, es alegre, inteligente, dulce, inquieto, expresivo, tesonero, sensible, terriblemente sensible, todo lo capta.
Y es por eso que no quiero que se pierda en la memoria otra muestra de la sensibilidad y expresividad de este niño que ha venido a llenar nuestras vidas.
Cuando Felipe era muy pequeño, hablaba muy poquito, o casi nada, solíamos hacer largos paseos por Málaga, mientras Viqui trabajaba en el “Limonar 40”.
Compartíamos varias horas y había que inventar muchos programas para pasarlas entretenidos.
Solíamos ir a los juegos del Paseo Alameda, los que más le gustaban en ese momento. Allí como siempre llegaba y decía “Ah… bebos…! . Su felicidad era inmensa, lo expresaba a la perfección, aún desde antes.
La primera vez que pudo manifestar tanto gusto por los juegos, que yo recuerde, fue en Mendoza, en la plaza de Villanueva, tenía un año y se tiró del tobogán hasta el cansancio. Se lo veía feliz. Ya en ese entonces costó, lo que todos sabemos que cuesta, sacarlo de ahí.
Volviendo a nuestros paseos de los dos años, este, nuestro primer día en cuestión, habíamos ido a muchos lugares, a lo de Thierry, donde estuvimos también con Ronda, compramos globos con forma de Mikey, chuches, … en fin, todo era felicidad. Felipe iba en su silla de paseo, portándose como siempre, como un santo y de algún modo iba continuamente manifestando su alegría por el programa.: “Thierry etá??”, “Ikei”…!! Hasta deseaba mantener pequeñas conversaciones: “auto zun”, “mira navidad!” …
Ya tarde, cerca de la hora de regresar, caminamos por la avenida Larios parándonos en todos, todos los espectáculos callejeros. A todos los miraba con muchísima atención y entusiasmo. No permitía que la gente se le pusiera por delante: “quita, quita”, les decía y desde su silla los retiraba con su manito .
Y así, de espectáculo en espectáculo, tanta era su emoción y felicidad que en un momento se dá vuelta hacia atrás, hacia mí, me hace agachar, me toca la cara con las dos manitos y me besa… con inmenso cariño y alegría. Todavía no sabía decir “gracias”, pero era evidente que eso era lo que quería manifestar: su agradecimiento por un paseo tan largo y sobre todo personalizado, sólo éramos él y yo.
Gracias…!, pero, quién debe dar gracias a quién?.
Gracias! Yo soy la agradecida de que este pequeñito me pueda dar tanta tanta felicidad.!!!
Y otra cosa graciosa, y para terminar…
Pareciera que estaba a acostumbrado a concluir los programas en algún restaurante, pues al pasar por uno, dijo: “Y ahora, comer…!”

Con la tia Sol, en la placita de Chini.

En el tobogán suicida del Parque.

En el ZOO de Mendoza

Otra entretención, jugar con el pelo de la abu.

En los Baños del Carmen, Malaga.

El niño que se conoce todos los

Calesita del parque.

con un año, en el criadero de Buby.

Plaza San José , junto a su tia Guci

Su tita Guci, otra vez.
